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Carlos Augusto Sánchez Morales

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Jefe del Departamento de Reclutamiento, Selección y Capacitación de Personal Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”

Julián Rubén García Flores

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Estudiante de Psicología

Facultad de Psicología

Universidad Nacional Autónoma de México

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En la vida diaria y en el ámbito de salud se intenta guiar a las personas a realizar actividades organizadas y beneficiosas haciendo uso de reglas, sanciones o información. Sin embargo, no es difícil notar que muchos de los esfuerzos por reglamentar e informar las acciones de las personas caen en saco roto, más veces de las que se quisiera. Lo que resulta en retrasos o errores con repercusiones negativas para la población y para los mismos individuos.

A través de numerosas investigaciones (Tversky y Kahneman, 1974), las ciencias del comportamiento nos han demostrado que, lejos de ser seres que optimizan sus decisiones de manera económica y consciente, cometemos los mismos errores de juicio de manera sistemática y constante. En ese orden de ideas, han surgido numerosas aproximaciones para diseñar entornos, productos y servicios que se ajusten a esta realidad y una de estas corresponde a la teoría de los Nudges (o pequeños empujones), popularizada por Cass Sunstein y Richard Thaler, ganador del premio Nobel de economía 2017.

En la práctica los nudges consisten en introducir pequeños cambios en el medio de las personas para promover acciones que les beneficien de una manera predecible, sin prohibir ninguna opción que tengan (Thaler y Sunstein, 2008).  Por ejemplo, los humanos tendemos a interactuar con aquello que se nos presenta primero y de manera accesible, algunos de los nudges más famosos hacen uso de esta predisposición para mejorar nuestra salud al presentar las comidas más saludables primero y facilitando su acceso.

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De igual manera, tendemos a buscar aprobación social: otro ejemplo que tenemos de los nudges consistió en reducir el consumo de energía eléctrica de un barrio en Estados Unidos, colocando una carita feliz en el recibo de luz de personas que consumían menos energía que el promedio y una carita triste si consumían más (Schultz et al., 2007). Iniciativas como estas están siendo implementadas alrededor del mundo (como es el caso de la Nudge Unit en Reino Unido), creando pequeños empujones que favorecen a las personas en un amplio abanico de situaciones.

En el ámbito de la salud, muchas oportunidades han sido explotadas en beneficio de los usuarios al hacer uso de estas ligeras alteraciones benéficas. Por ejemplo, cuando una elección opcional se vuelve necesaria para proceder, estamos hablando del nudge de elección activa (Thaler y Sunstein, 2008), mismo que fue aprovechado por Patel et al. (2017) para aumentar la vacunación de influenza.

Previamente, las órdenes de vacunación en el Reino Unido  tenían que ser expedidas por el médico, pero era completamente opcional iniciar el procedimiento por parte del paciente. Sin embargo, al volverse necesario que los médicos tuvieran que decidir si aceptar o rechazar la orden de vacunación, resultó que el 99.9 % de las órdenes de vacunación realizadas durante el periodo del estudio fueron aceptadas y los pacientes, en consecuencia, recibieron la vacunación.

De igual manera, los humanos tendemos a elegir la opción por default, a pesar de tener varias opciones que podrían ser mejores. Lo anterior tiene importantes implicaciones cuando consideramos que en diversas circunstancias es necesario que exista tal opción por defecto y que la enorme mayoría de los usuarios, por comodidad,  optarán por ella. Es por eso por lo que escoger la opción por default de diversas instancias del sector salud cobra una gran relevancia y puede operar como un medio para beneficiar a la población al situar la alternativa que se considere más benéfica para la mayoría de los usuarios como la opción por defecto.

Tal es el caso de la donación de órganos, un rubro en el cual prevalece la problemática de la falta de donantes y en la cual se ha encontrado que, aquellos países en que la donación de órganos es la opción por defecto, en lugar de una alternativa a la que los ciudadanos tenían que optar activamente, la cantidad de donantes aumentó en un 16.3 % (Johnson y Goldstein, 2003).

Ejemplos como estos se han aplicado a gran variedad de problemáticas en el sector de la salud, como para aumentar el porcentaje de prescripciones de medicamentos a menor precio para los pacientes, en contra de su alternativa más cara de comparable efectividad (Takvorian, et al., 2020).

Los pequeños empujones se han planteado como una herramienta más en la constante labor por proveer y promover la salud, una alternativa que, fiel a lo dispuesto por Thaler y Sunstein, logran grandes cambios con pequeñas modificaciones en la arquitectura de las decisiones de las personas.

Así las cosas, proponemos aceptar y utilizar esta nueva herramienta en nuestro entorno de salud, pues de esta forma mejoraremos juntos al propiciar un ambiente más cómodo y sano en beneficio nuestro.

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Referencias

Johnson, E. J. & Goldstein, D. (2003). Do defaults save lives? Science, 302(5649), 1338-1339.

 Biases in judgments reveal some heuristics of thinking under uncertainty. Science, 185(4157), 1124-1131.

 


Fotografías e imágenes:

Tania Velasco, Freepik, Rebeca Mazón, Benjamín Delgado, Ángel Campos y Vladimir Balderas.