Desde la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP se promueve la importancia de aprender a lo largo del transcurso de la vida. Es decir, que la formación profesional de las personas no debe terminar al graduarse de la licenciatura o bien, al adquirir las destrezas básicas necesarias para emplearse en cualquier oficio. En estos tiempos, ha quedado descartada la idea forjada desde el siglo pasado en la que se alentaba, principalmente a las personas jóvenes, a formarse para tener un sólo empleo u oficio que les permitiera vivir por toda la vida. El cambio de paradigma se debe a factores demográficos, tecnológicos, sostenibilidad de las finanzas públicas, las dinámicas del mercado laboral; e incluso, factores como el cambio climático, la globalización y la polarización de las sociedades (Unesco, 2026).
(Unesco, 2026). Los académicos mexicanos Guillermo Soberón y Cuauhtémoc Valdés Olmedo (1997) señalaron que la disminución de la natalidad impactaría al ámbito de la educación. Ambos vislumbraron que “la demanda de educación básica, en términos relativos, habrá de disminuir y la demanda de educación media y superior, en términos relativos absolutos, habrá de aumentar [...]” (p. 253). La proyección realizada por estos investigadores hace casi tres décadas hoy es una realidad. E incluso también advirtieron que “[...] el aumento de la población adulta establece demandas específicas al Sistema Educativo: la población [adulta] que requiere actualizar sus conocimientos será mayor y los necesitará con mayor frecuencia” (p. 253). Esta segunda proyección también fue acertada ya que, en el presente, la actualización de conocimientos es crucial para mantenerse vigente en el mundo laboral. Expertos en este ámbito concluyen que la vida media de las habilidades es de cinco años e incluso menor para las relacionadas con los ámbitos tecnológicos (BCG, 2023).
Por ello, las universidades mexicanas han consolidado un amplio abanico de oferta académica de pregrado y posgrado. El connotado científico mexicano Ruy Pérez Tamayo (1999) diferenciaba claramente la especificidad de cada uno de ellos. Nos decía que:
[...] el especialista debe superar en información y habilidades, en un campo restringido del conocimiento, al licenciado en la materia; la maestría se concede a quienes demuestran ser capaces de impartir sus conocimientos especializados con eficiencia y de participar como colaboradores en proyectos de investigación; finalmente, el doctorado sólo se otorga a aquellos estudiantes de posgrado que demuestran capacidad para funcionar tanto como investigadores originales independientes como en forma de líderes de grupos (p.25). Por lo tanto, los estudios de posgrado permiten formar “personas altamente capacitadas en todas las ramas de la cultura científica, humanística y tecnológica [...] (p. 45).
En este sentido, el doctor Pérez Tamayo concebía a las personas universitarias como seres
capaces de “transformarse en focos de irradiación de la cultura que iluminen con generosidad
e
influyan positivamente en su entorno social” (p. 45). También, desde luego, como
profesionales
aptos para desempeñarse en sus respectivos ámbitos y desde luego, con las bases para
emprender
estudios de posgrado.
Asimismo, las circunstancias presentes exigen que los conocimientos de la educación superior
se
abran a toda la sociedad por lo que la Subsecretaría de Educación Superior diseñó e impulsó
SaberesMX, la gran plataforma de plataformas “concebida como una herramienta para
democratizar
el acceso al conocimiento, acelerar estudios y abrir oportunidades en cualquier etapa de la
vida”. La vasta oferta educativa con la que cuenta esta plataforma certificará a través de
microcredenciales las habilidades o conocimientos adquiridos fuera de la escuela; por
ejemplo,
para un electricista que aprendió empíricamente, pero que no tuvo la oportunidad de estudiar
una
carrera técnica o una ingeniería, la microcredencial le permitirá demostrar que cuenta con
los
conocimientos necesarios para ejercer su oficio y con ello mejorar sus ingresos económicos.
Por
otro lado, las personas que ya cuenten con algún título tendrán la oportunidad de
acreditarse en
áreas nuevas que les permitan diversificar su perfil profesional y con ello estar en
posibilidades de explorar nuevos horizontes laborales.
Con base en las ideas expuestas se hace evidente que el aprendizaje a lo largo del
transcurso de
la vida dota de herramientas a quienes se capacitan y actualizan continuamente ya que les
permite diseñar estrategias de diversificación profesional, desarrollar, actualizar y
certificar
competencias, conocimientos y habilidades que les posibiliten la adaptación al mercado
laboral
sin que la edad ni la geografía representen impedimento alguno, ya que SaberesMX y la UnADM
ofrecen sus servicios educativos de forma abierta y a distancia mediante el uso de las
tecnologías de la información y la comunicación respaldados en redes de conocimientos.
Referencias
Álvarez Pacheco, A. C. (2024). Empleos en apuros: la escasez de talento y la precariedad laboral. https://observatorio.tec.mx/escasez-talento-precariedad-laboral/
Goel, S. y Kovács, O. (2023). Reskilling for a Rapidly Changing World. Boston Consulting Group. https://www.bcg.com/publications/2023/reskilling-workforce-for-future
Pérez Tamayo, R. (1999). Un problema de la educación superior en México. En R. Pérez. Artículos de divulgación. Educación superior. Miscelánea. Currículum vitae. El Colegio Nacional.
SEP. (s.f.). SaberesMX. Universidad para toda la vida. https://saberes.gob.mx/cms/index.php
Soberón, G. y Valdés, C. 1997. Salud, educación, ciencia y tecnología. En G. Soberón. Obras I. Segunda parte. El Colegio Nacional.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO]. (13 de febrero de 2026). Lo que hay que saber sobre el aprendizaje a lo largo de toda la vida. https://www.unesco.org/es/lifelong-learning/need-know