Las letras mexicanas nos ofrecen una breve muestra de los hechos que también nos dan identidad como mexicanos y que fueron construidos durante siglos.

 

En el siglo XIX, México terminó con el régimen monárquico, después de un proceso de independencia que duró 21 años si consideramos que inició en 1810 con Miguel Hidalgo y Costilla y finalizó con la Consumación, encabezada por Agustín de Iturbide en 1821.  Como sabemos, la construcción de la república se llevó a cabo durante todo ese siglo, gracias a muchos otros héroes y personajes de nuestra historia.  Sin embargo, a pesar de ese importante cambio, las costumbres, tradiciones y cultura permanecieron por muchos años más como un rasgo que define aún ahora a nuestro país, incluso más que las ideas que detonaron la independencia de México.

 

Religión

 

Durante la Colonia se formó y consolidó el culto a la Virgen de Guadalupe, que sigue intacto. Poemas y narraciones en su honor, forman parte de la literatura que se solía escribir, leer y divulgar durante el Virreinato. Destaca el poeta Luis Sandoval Zapata, quien en el siglo XVII dedicó un soneto a la “transubstantación admirable de las rosas”, las cuales, como sabemos, dieron color al lienzo donde se imprimió la imagen de la Virgen de Guadalupe.

 

Comida

 

Rico en gastronomía es nuestro país. Sazones, aromas y sabores han perdurado no solo como exquisitos platillos nacionalmente reconocidos, como el chile en nogada –creado en honor a Iturbide, según algunas versiones–, o bien el pozole, de particular sazón indígena, sino también los alimentos populares que abundaban en ciertas calles del hoy llamado Centro Histórico (Prieto, 1992), tal como hoy existen por toda la ciudad.

 

En la Colonia, destaca la increíble, pero cierta pirámide de alimentos, erigida en el Plaza Mayor (hoy zócalo), en honor a un personaje importante de la época. Consistía en una torre de variados alimentos proteicos, como pavo, gallina, ternera, toro; o bien frutas como melón, chirimoya, plátano, granada, sandía y camote, entre otros alimentos típicos que bien conocemos, como tlacoyos y tamales.

 

Este fastuoso hecho gastronómico quedó expresado en un poema titulado “El paraíso de la gula”, publicado en 1714 de manera anónima, que retrata una costumbre que aún sigue replicándose en diversas ciudades del país con el platillo típico correspondiente, el cual es elaborado en grandes dimensiones para romper algún récord y para ser degustado masivamente.  

 

Paisaje y ciudad

 

Desde los testimonios que dejaron los conquistadores hasta los miles de tuits y publicaciones en redes sociales, el Valle de México ha sido musa de cronistas, poetas y científicos, por su aspecto mágico, natural y arquitectónico, que perdura a través de los siglos.

 

Alrededor de 1520, Bernal Díaz del Castillo (conquistador) quedaba maravillado con la vista mágica que ofrecía Tenochtitlan a la distancia. La comparaba con los palacios de ensueño que formaban parte de las novelas de caballerías a las que eran muy afectos los españoles durante ese siglo.

 

Décadas después, el poeta Bernardo de Balbuena escribía un extenso poema llamado “Grandeza mexicana”, dedicad a la “famosa México” y en el que encomiaba sus caballos, calles, trato, cumplimiento, letras, virtudes, oficios, gobierno, religión, Estado, y resaltaba su “temple agradable, frío comedido, cielo sereno y claro, aires sutiles”.

 

A principios del siglo XIX, Humboldt realizaba su viaje científico a México para recolectar diversos datos. Cuando llegó a la ciudad, encontró un lugar impecable, ordenado y con una arquitectura excelsa, lo cual le hizo afirmar que la Ciudad de México era superior a muchas urbes europeas (Humboldt, en Canal 22, s.f.).  Años después, en 1834, Charles Latrobe, un viajero inglés, quedó también presa de la majestuosidad de la arquitectura de la ciudad, a quien ahora se le atribuye la frase Ciudad de los Palacios, de acuerdo con de Mauleón (2015).

 

Sin duda, son lejanos los hechos que han sido referidos en este texto, pero son actuales en tanto que perviven en cada diciembre, en cada aroma de múltiples esquinas y en cada viaje, paseo o despedida que nos lleva a contemplar la ciudad. Esto también es México.

 

Referencias

 

Canal 22 (s.f.). [Humboldt. Transmisión: 14 de septiembre de 2021.

De Mauleón, H. (2015, 24 de abril). Ciudad, sueño y memoria. Nexos. https://www.nexos.com.mx/?p=24710

Prieto, G. (1886/1992). Memorias de mis tiempos. Conaculta.

Referencias literarias tomadas de:

Blanco, J. J. (2006). El lector novohispano. Cal y Arena.